28/4/10

Los formularios

Aquí me hallo, en un paréntesis entre mis labores matutinas, tras devanarme los sesos mientras me debatía entre dos modelos de formulario, o tres, o incluso más, no en cuanto a sus colores, esa etapa ya la superé, pero sí en cuanto a la relación entre su presentación al público, es decir, a los responsables de los centros de prácticas, que son los que deciden cuánto de desbordados, o de aligerados o de necesitados están como para recibir alumnos de prácticas, y entre la facilidad en cuanto a la lectura de datos posterior por mi parte, o por la de quien los lea, si es que alguien tiene tan mal gusto como para elegir una obra así.

- Modelo de formulario antes usado por estos lares, tras desempolvar -

Los formularios electrónicos deben de llevar existiendo, por lo menos, más años que yo, lo cual no es mucho, pero menos tiempo es aún el que ha pasado desde que Google (la que dicen los que le temen "nueva iglesia" del S. XXI; sólo que esta no cree en fantasmas, digo yo) los ha popularizado mediante su amigable herramienta Google Docs. Una forma de acercar al usuario básico lo que antes no vislumbraba: la posibilidad de resolver situaciones mediante formularios digitales; y otra forma de ahorrar al usuario medio algunos dolores de cabeza: resolver las situaciones que antes ya resolvía, pero de manera más económica mental y temporalmente hablando, y más aún si contemplamos la posibilidad de que se le ocurriera dedicarse a "formar" a quienes no vislumbraban antes y que, me temo, seguirán con las luces en "off" después.

El caso es que me he topado, quizás por la falta de luces, con una cuestión por resolver, más allá del diseño o la colocación de los botones, casillas y tablas del formulario que hacen referencia a datos que se necesitan conocer sobre los centros y su buena voluntad, e incluso más allá de éstos últimos; se trata de si optar por facilitar a los demás o a uno mismo. ¿Opto por aumentar las posibilidades para que el que rellena el formulario trasmita a través de él lo que quiera, por complejo que sea, u opto por la facilidad en cuanto a la agrupación de la información para que el que los lea acabe antes la dicha tediosa tarea?

En el primer caso, además de favorecer a una mayor diversidad de posibles solicitudes, donde cabrían, por ejemplo, del tipo: una plaza por la tarde para el practicum I, tres por la mañana para el practicum II y una coca cola para beber; dificulto, por otra parte, la lectura de los datos, que una vez introducidos en el hueco correspondiente por un desconocido aterrizan en mi hoja de cálculo. En el segundo, lo que en apariencia es un diseño sencillo y simple, puede resultar prácticamente inútil cuando sea necesario introducir datos como el anterior ejemplo, pero que, finalmente, posibilitará al lector de estos una más agradable tarea.

El trabajo ya está hecho, el cuestionario aún no, sigo sin poder suministrar coca colas, pero me llevo las siguientes cuestiones:
  • Un diseño en apariencia más sencillo y, por consiguiente, accesible, se puede tornar inútil y, en consecuencia, inaccesible, si no es apto para gestionar entradas complejas, a pesar de lo cual, paradójicamente, la lectura seguirá siendo sencilla y fácil. "Tío, no me ralles que estás to' rallao", dijo el cuestionario.
  • ¿Merece la pena todo este tostón por un trabajo que lo haga cómo lo haga no va a alterar demasiado el desarrollo del Practicum?

Sobre la última cuestión, creo que si atiendo simplemente al citado desarrollo, desde luego que no merece la pena, pues ese "no me ralles" encuentra respuesta en una llamada o email atendido por el que escribe. Pero si atendemos a los minutos que he gastado haciendo bocetos sobre cómo colocar las casillas y la pertinencia de éstas, al que he gastado mirando al techo e imaginando sus relaciones, en el que he gastado hasta elaborar, para luego plasmar, lo que podrían ser dos modelos de cuestionario y en el que estoy empleando escribiendo esto, desde luego que sí, sí que la merece.

4 comentarios :

Carmenchu dijo...

Hola David:
Aquí me hallo, en un paréntesis, entre despacho y despacho, un piso por medio.

Tema profundo: " esto ¿de que merece la pena ? ".

Como casi siempre no todos tenemos este concepto de lo valioso, quizás cuestión de prioridades...¿mías o de la sociedad?..

Los actos creativos, los espacios creativos PUEDEN SER LUGARES DONDE PALIAR LAS PENAS ...

Alegría -pena..más allá de eso LA CREACIÓN..

Espero no haberte rayado y si es así siempre puedes escribirlo...o crear un blog a rayas, círculos, vacios...etc.

Esto de mirar al techo, para ROMPETECHOS, es genial..preferible a no despegar la vista del suelo...

Gracias por dejarme un sitio en tu margen derecho. Yo quiero hacer algo similar ¿ me ayudarás?...

Voy a por mi trasncripción y miraré de vez en cuando a hacer esos parentesis que tan BIEN SABEN.

1 BESO

David Herrero dijo...

Hola Carmenchu:

Quizás la pena sea merecedora de su importancia y pertinencia por el alivio y satisfacción que deja tras de sí. Supongo que también dependerá de lo dispuesto que se esté a experimentar y aprender cosas nuevas, como el uso de los sencillos formularios electrónicos para dar respuesta a sencillos problemas de la vida cotidiana, donde en el ajuste de los unos a los otros radica su mayor complejidad.

Es algo así como traducir de un lenguaje a otro, como interpretar y aprehender una realidad con otro lenguaje. Por eso, ha merecido la pena.

Un abrazo.

leonor dijo...

No se exactamente a qué formularios se refieren... pero sea el que sea, me he sentido bastante identificada.. en que aporta, sobrecargan... ayudan, facilitan o entorpecen...
Me parece que no hay que renunciar a ese espacio de aportes, ideas... y si es para instrumentar, recoger.. entonces lo más sencillo pero sin abortar la complejidad de la sincera expresión.. Hablaré contigo para que me enseñes los diseños.....

David Herrero dijo...

Hola Leonor,

¡Gracias por venir por aquí!

Esto de los formularios fue un rollo sobre el que se me ocurrió escribir tras gastar buena parte de una mañana en pensar cómo diseñar uno lo más adecuado posible para los centros que solicitan alumnos de prácticas, aunque, como quien dice, a esto le quedan dos telediarios y, por otra parte, qué es eso de empeñarse en en diseñar algo "adecuado" de antemano, sin probarlo con los destinatarios, sin recibir y generar tú mismo un feedback de mejora. Sin dar lugar al error del que surja la mejora.

Últimamente veo reflejado lo que desarrollamos en clase en demasiados lugares, a pesar de que no me muevo mucho, y no sé de qué es síntoma. Aquello de lo que hablamos el viernes, de lo que tenía la culpa Alejandro, y donde yo me mostraba, según él, subversivo, se encuentra escrito justo abajo (http://tiny.cc/bwtph). Y más abajo aún están los generosos comentarios, en número y calidad, a los que dio lugar, que en realidad creo que es lo más interesante. Invitada a "perder tu tiempo" quedas también.

Un abrazo.