22/10/10

¿Qué es eso de la identidad?

Últimamente pasan por mi mente tantas cosas y tan rápido, que tengo que hacerme preguntas como esta, a modo de una parpadeante boya en medio del bravo y oscuro Atlántico, como si fuera la recia guía de madera que se pone junto al tronco de un joven membrillero en crecimiento, o como si fuese el brillante diente de un tenedor entorno al que se enroscan suculentos espaguetis mientras el conjunto rota, para recordar que la piscina donde ando metido tiene fondo, como todas, y que prefiero tocarlo con la punta de los pulgares de mis pies que con mi frente repentinamente. La pregunta la siento necesaria, dejar aquí mi respuesta, quizás también.


Puede ser muchas cosas, cómo no. Desde lo que guíe tu avance de investigador profesional, que a su vez guiará el tuyo, hasta una palabra entorno a la que montar un post vacío pasada la media noche. ¿Qué es? ¿Es lo que te hace sentir mal en situaciones desconocidas, por novedosas, por incontrolables, porque te requieren algo que no quieres mostrar? ¿Es lo que te hace poner un tono macarra de llamada a tu móvil, aunque despierte, y con ello desagrade, a tus compañeros de piso? ¿Es lo que te hace cambiar tu forma de vestir, en pos de la elegancia, de un año para otro? ¿Es lo que te lleva a darte cuenta, a modo de terapia de choque, de que no se te da bien decir que no? ¿Es lo que te lleva a asumir responsabilidades aparentemente alejadas de tu especialidad? ¿Es lo que te hace sentir como si hubiera marcado un gol tu equipo de fútbol cuando logras terminar un post en tu blog? ¿Es lo que te hace creer haber encontrado de forma reunida en un máster todas las inquietudes que te habían acompañado hasta entonces? ¿Es lo que te hace temer acercarte a esas mismas inquietudes como nunca lo habías hecho? ¿Es lo que te lleva a no querer abrir lo ojos cuando miras hacia el futuro? ¿Es lo que te mantiene los ojos tan abiertos hacia algo, allí en el futuro, que no te permite entretenerte con el presente? ¿Es lo que te hace avergonzarte en privado de algo y resarcirte de ello avergonzando a alguien en público? ¿Es lo que te hace sentir mal cuando ves a otro hacer lo tuyo igual de bien? ¿Es lo que te hace sentir bien cuando ves a quien ha saltado una vaya, dejarse los dientes en la siguiente del recorrido? ¿Es lo que te hacer resultar soez, cuando lo que quieres es justamente atraer? ¿Es lo que te hace ver camas elásticas para elevarse respecto a los demás, donde esos demás ven hamacas? ¿Es lo que te desdibuja en el espejo cuando te miras en él? ¿Es lo que te hace sacar energías de donde no parece que queden, y de hacerlo con buena cara? ¿Es lo que te hace decir cosas a los demás que no te dices a ti mismo? ¿Es lo que te hace cambiar de actitud cuando con la anterior te dan la espalda? ¿Es lo que te hace adoptar el horario de un australiano, junto con la ortografía de un joven de la generación ni-ni? ¿Es lo que hace que cuando preguntes a los demás no puedas esperar a sus respuestas? ¿Es lo que unos días te hace amar y otros odiar aquello que tanto te hace pensar?

¿Es lo que te hace usar el lenguaje simbólico -¡vaya redundancia!- hasta el límite de lo ininteligible? ¿Es lo que te hace percibir dicho límite varios pies más allá del llamado común? ¿Es lo que hace que, aún sintiendo eso, no quieras dejar de caminar?

¿Es lo que te hace cuestionarte el lado oscuro de la motivación por posicionamiento? ¿Es aquello que, cuando crees detectar dicha oscuridad frente a ti, te hace ver un cuadro desagradable?

Siento si, llegado a este punto, el lector no ha encontrado una respuesta convincente a qué es la identidad entre la anterior marabunta de preguntas, siento aún más si es que esperaba encontrarla, pero resulta que esas son las mías, mis respuestas.

9 comentarios :

Carmenchu dijo...

Muchas gracias por esta entrada de temática fascinante y bueno... me quedé sin palabras...me llené de sentimientos...al conectar tanto con esta mirada ;-) D

Ayer tu post de motivación era mi inspiración sin duda en el mío de anoche...era uno de los imputs...

Quiero meditar en ello...

Genial renovación la triada inferior...igual sigo esa línea...o la que mi identidad me vaya sugiriendo...ESTOY EN CONSTRUCCIÓN...EN PROCESO CREATIVO BRUTAL...por eso hasta horas por este punto de encuentro...

¡¡ Felicidades me encantó el post
¡¡

David Herrero dijo...

Lo que dices, Carmenchu, sirve para que me sienta un poquito más pedestre, en ese contacto con el fondo de la piscina donde estoy sumergido. Gracias a ti.

Un saludo.

Carlos S. Piñel dijo...

Fascinante...

Acabas de ganar un seguidor.

Paloma dijo...

Lo bueno se hace esperar.

¿Qué montón de cuestiones fluyen para que yo me haga nuevas preguntas!

Mis preguntas basadas en tus preguntas, surgen a partir de no poder dar una respuesta. Tampoco puedo responder porque soy un extraño bucle;-D
A medida que pasa el tiempo siento ganas de despojarme de etiquetas que me aclaraban bien quién era antes, aunque ejercen de lastre con respecto a quién soy o quiero ser ahora.
En esta relación no siempre consigo ubicarme con claridad dado que a veces, según el momento o la situación me sorprendo a mi misma respondiendo tal y como se esperaba de mi y alguién me dice: "Sabía que iba a ser asi"o yo misma me enfrento a reacciones ancladas.
¡Vaya! pienso ¡Soy más reconocible de lo que sospechaba y quiero pensar que eso que me identifica ante los demás es algo dinámico, variable, plástico, sorprendente a la vez que estable,confiable, previsible, es decir, abierto al cambio gradualmente que pueda favorecer que el mundo sepa un poco de que voy ( más que nada para no marear a mis hijos).

En fin, estoy segura que habrá personas más cualificadas que yo para definir ese constructo.

Fue uno de los temas que salió en el encuentro que te perdiste. Creo que alguien quería tratarlo más adelante. Espero que tus obligaciones te permitan asistir.
Ánimo con tus proyectos.

Un beso muy fuerte y...ya sabes... seguiré pensando sobre el tema.

Merci.
Paloma

Alejandro dijo...

Hola

Como ya sabes, la identidad es mi tema predilecto. Lo fue en mi adolescencia, lo fue durante la carrera, lo fue después de la carrera (con tantas decisiones), y lo es ahora (al estar tan sensibilizado hacia este tema, me resulta sencillo conectar con él).

Una manera de ver la identidad es como una estructura, de manera que en cierta forma dé estabilidad, sea reconocible por uno y los demás. Por eso la identidad suele ser más o menos consistente. Por eso en momentos de estabilidad no se nota, y en momentos de cambio y transición, sí, justamente por cambiar o presentar posibilidades de cambio.

Lo que pasa es que una estructura no es una forma, aunque se suelen confundir. Así se podría decir que tu forma de ser es X, ó Y, o imposible de definir (que es una manera de definir ;)

Una estructura es más complejo que una forma (que no deja de ser una abstracción de una estructura, estabilizada).

Una estructura, técnicamente (al menos desde la tradición de los sistemas dinámicos) es un sistema de relaciones. Llamarlo sistema es similar a llamarlo un patrón de componentes relacionándose de manera dinámica, generando así algún tipo de organización.

Como es dinámico, sujeto a mucha variación, y está formado por múltiples elementos y componentes, manifestados en múltiples contextos, es fácil perderse en los detalles y no apresar esa totalidad, de nuevo, el patrón.

Otra manera de ver la identidad es en términos del proceso de devenir, lo que implica no sólo la organización actual de esa estructura (y su relación dinámica de elementos) sino sus procesos de cambio a lo largo del tiempo. Ver la identidad en términos de proceso, a lo largo del tiempo, implica volver a enfatizar su elemento dinámico: integrando estabilidad y variabilidad (por eso es dinámico y por eso estás vivo ;)

¿Cuáles son los patrones de todas esas preguntas que planteas? Ah... sólo podrán emerger si comparas las preguntas entre sí, entonces emergerá una estructura diferente. ¿Sobre qué principios o estándares alguien llamado David, escribe tantas preguntas a ciertas horas intempestivas?

Si vas más allá de los elementos (cada pregunta) para ver cómo se relacionan entre sí (empiezas a crear cierto mapeado), podrán emerger cierto patrón (un sistema) e incluso podría dar lugar a patrones relacionándose con patrones (sistemas de sistemas).

Y eso sin abandonar ni perder de vista lo mejor: la experiencia sí que dio lugar a tanta pregunta fascinante.

Un saludo

Alejandro

David Herrero dijo...

Alejandro! envidio tu clarividencia con tus decisiones, la forma en que afrontas tus temas predilectos, y agradezco tu, como de costumbre, ilustrador comentario. Y me siento extraño leyéndolo. Creo que empiezo a comprender las inquietudes y ardores internos de cierta persona que nos es común.

Me parece entender que la segunda forma en que, según dices, se puede entender este atractivo fenómeno, es una evolución o ampliación de la primera. Es tan fascinante, tan rico en sí mismo... De cualquier forma, lo mejor es eso de "Una manera de ver la identidad es..."

Aprovecho para señalar que lo que reflejo en esas preguntas son las diversas maneras en que he asistido a representaciones concretas -así las entendí- de ese fenómeno los últimos días, pero no sobre mí -creo que sólo una pregunta- sino sobre quienes han pasado ante mí, un poquito de cada uno. Me sentía agobiado, seguramente sin demasiado motivo, y decidí recapitular mi memoria visual de los últimos momentos vividos, esos momentos que, vistos por segunda vez, describen más de lo que pareció vividos en directo. Está claro que me gusta observar.

Paloma, gracias por los ánimos, que falta me hacen. Espero que con ellos, sea capaz de librarme de algo más de carga de la que me he librado hasta ahora, y pueda asistir a una de esas reuniones. Aunque, me he mantenido al tanto a través de tu blog!

Carlos, como aquí puedes ver, y en otros lugares de este humilde blog, lo mejor no son las entradas de su autor, sino los comentarios que las acompañan. Bienvenido.

Un abrazo a todos.

Gloria dijo...

Estos posts plagados de preguntas, sobre todo los surgidos en horas intempestivas, tanto cuando uno se anima a publicarlos como cuando no lo hace, tanto cuando uno se encuentra reflejado en ellas (como ha sido mi caso) como cuando no lo hace, son los que me hacen darme cuenta de que no quiero perderme por completo, de que no puedo perderme por completo o de que... es imposible que me pierda por completo.

Gracias, porque siento que aún me quedan vínculos muy fuertes (aunque a veces otros actividades, otras preocupacione u otras preguntas que se alzan en voz más alta parezcan eclipsarlos) hacia el deseo de profundizar no sólo intelectualmente en el concepto que aquí planteabas, sino también, por delante y por supuesto, experiencialmente (¿a qué me suena este término? ¿no estaré yo también algo borracha de ideas y términos? ja!).

Un constructo y/o un devenir constante, "definiciones" ambas ofrecidas humildemente como unas más de entre las posibilidades que, para aproximarse a la identidad, debe ser que existen.

Por ahora, neófita a mi pesar en aspectos algo más teóricos que aporten luz, explicaciones o bridas con que agarrar a mis experiencias y posteriores (¡a veces incluso anteriores!) detallados análisis, me he "conformado" con eso: con la intuición, la búsqueda autónoma, personal y por tanto algo sesgada.

En fin, para empezar... no está mal!

Un abrazo grande y gracias por recordar, con esto, que aquí seguimos.

P.D.: A mí también me gustan las subordinadas :P

Carmenchu dijo...

Regreso de la meditación ;)...

En ella estuve discurriendo porque conectaba tanto...porque me sentía de una manera diferente...

Hallé ciertas respuestas ,...me encontré que fusionaba a este concepto de identidad , una nueva..que está cada vez más vivenciada y que descubro poco a poco...por eso sensaciones tan distintas y magnificas...una continuidad ...una CREACIÓN .

Me refiero a la Identidad Digital. recojo esto:
- Esta ayuda ,añade validación y desarrolla y asiste en el crecimiento de la identidad del individuo. Apunta al enriquecimiento de la Identidad Real.

<< Supongo que en este post FUSIONÉ a ambas y por ello me colmé doblemente...¡¡ genial¡¡ >>

Carmen dijo...

¡Aaahh! Me encanta esto.

Por qué nos preguntamos qué es. Por qué nos interesa qué es. Cómo nos acercamos a descubrirla, a descubrirnos. Cuánto nos dura el descubrimiento. Cómo establecemos las relaciones desde ella; cómo nos relacionamos con ella. Cómo evoluciona ella (porque lo hace, ya lo creo).

Qué difícil a veces desdibujar las relaciones construidas con cimientos de modelos heredados para construir las propias. Qué sensación tan curiosa cuando te descubres a ti mismo autoespiándote porque no te reconoces en lo que ves. Se ve muy bien (aunque no siempre sea fácil) en la forma en que vamos evolucionando en la relación con nosotros mismos, con nuestro entorno familiar, con los amigos, con la profesión.

Mi sensación es que el análisis y la observación de la evolución de la propia identidad es sumamente incómodo-placentero ;D)

Esa sensación he tenido este fin de semana compartiendo un taller con personas interesadas en descubrir por dónde se andan en esto de la identidad. Ha sido un descubrimiento compartido en el que me he visto sorprendida, (a veces gratamente y otras... no tanto), en cómo mi forjado de la planta cuarta en ocasiones se viene abajo porque no he calculado bien los pilares que lo sustentaban en la tercera. Entonces he tenido que regresar a la planta tercera, afianzar los pilares, encofrar bien el forjado y verter el hormigón, a ver qué pasa.

Y ya... ¡la bomba! Cuando lo has construido todo estupendamente (eso te crees), afianzando cada planta antes de pasar a la siguiente y llegas a la cubierta... entonces te alejas, echas un vistazo y no te gusta lo que ves ¡Joder! ¿Cómo que no te gusta lo que ves? Pues no. NO. El edificio no es armónico con el colindante, con la calle, con su orientación, con sus habitantes, con sus materiales... ¿Y ahora qué hago?

Sonreir.

Sonreir por tener la suerte de que David inicie un post de este tipo y porque los demás le sigáis el rollo :D)

Gracias a todos, me hacéis sentir una persona muy afortunada.

Un abrazo,
Carmen