4/4/10

El doble filo del posicionamiento

Uno de los varios trinomios sobre los que hemos discurrido en lo que llevamos de trayecto en la asignatura de HH.SS. es el que componen los tres diferentes modelos de motivación que acontecen, de alguna manera, entorno a una intervención social.

Quizás debiera, antes que otra cosa, explicar porqué tomo ese término del mundo matemático para aplicarlo a esta, tan distinta, realidad, la social, donde no es que no exista lo mensurable y la posibilidad de descomponer un fenómeno en indicadores más concretos y aislados, creo yo, sino que el propio acto de medir ya aporta tal carga de subjetividad que es difícil universalizar criterios, patrones... a pesar de que, vaya paradoja, precisamente lo social, su dominio, su sutil e implícito lenguaje sea el que más tiempo llevamos practicando y puliendo los humanos. ¿Por qué, entonces?

Un trinomio es un tipo de polinomio compuesto de tres monomios relacionados por los signos más o menos. El resultado o, mejor dicho, el proceso y desarrollo de una actuación social, cualquiera, estará determinado por la relación que exista entre los tres modelos de motivación:
  • Afiliación: ¿cómo se siente la persona consigo misma y con los demás?
  • Logro: ¿qué se pretende conseguir?
  • Posicionamiento: ¿qué significado y relevancia emerge de lo que se está haciendo y/o diciendo? ¿cómo posiciona éste a la persona?

Todas las respuestas, sin necesidad de ser explícitas, a cada una de las anteriores preguntas compondrán los elementos de cada monomio. La relación en cuanto a significado, preeminencia o irrelevancia, que se establezca entre cada conjunto de respuestas, además de éstas mismas, conformarán el trinomio.

Siempre que he tenido la oportunidad de entrar en contacto con material teórico sobre el fenómeno de la motivación, he disfrutado explorando y creo que es por la gran cantidad de conjeturas, conexiones y, en definitiva, explicaciones en cierto grado convincentes que sobre la realidad aporta. Desde el famoso binomio "intrínseco/extrínseco", hasta los ocho tipos de motivación que se nos presentó hace dos años en la asignatura de Procesos Psicológicos Básicos, y que iban desde lo más intrínseco (¿lo más verdadero?) hasta lo más extrínseco (¿lo más banal y efímero?) pasando por otras seis paradas. Eran ocho y, desafortunadamente, no he podido volver a tener contacto con ese material pero, visto este nuevo trinomio, creo que no tengo por qué preocuparme. Mi interés es su capacidad explicativa y, a pesar de ser menor en número los elementos, los posibles vínculos y dobleces que permiten las definiciones de estos tres tipos, hacen de ellos una herramienta más potente que una mera disposición secuenciada de motivaciones unidimensional. Por muchas que sean aquéllas, éstas me están permitiendo ir más allá.

En este trinomio se está matizando y definiendo qué es la motivación, no sólo su origen. Son tres motores que, como tales, pueden ser controlables o, mejor, mucho mejor dicho, identificables y legibles, o también pueden ser obviados e irreconocibles, inexistentes para el individuo. ¿Te gusta conducir, aunque sea por los raíles de un scalextric, o ser conducido?


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Dentro de su potencial como herramienta para la toma de consciencia, se encuentra, entre otras, la posibilidad de utilizarlos en una intervención previa al acto social. Sería como mirarse en un espejo de mayor definición al que proporcionan los habituales miedos y temores, hipótesis negativas y autosugestiones inconscientes. ¿Por qué voy a participar en esa mesa redonda? ¿Por que le voy a decir, o no, esto o aquello a Muriel? ¿Por qué voy a clase, aunque sea a la última hora de un día lluvioso en el que estoy calentito en mi casa? Hablarás mejor o peor, dirás o dejarás de decir, irás o no; pero, desde luego, la lectura de tus aspiraciones, voluntades, pulsiones... no sé cómo más llamarlo, será más compleja, con más posibilidades explicativas y más cercana a una mayor consciencia.

Me gustaría ahora fijar la atención sobre un tipo concreto de motivación, la que haría, por ejemplo, que te compraras un coche por ser un deportivo rojo, ya que los deportivos rojos atraen más a las chicas guapas y rubias, que son las que te gustan. Sería, pues, el significado que creas y elaboras sobre esas características, el color y el modelo, rojo y deportivo, las que determinarían tu decisión. O también se podría decir que son las ganas de aparentar ser, de parecer, de que los demás vean en ti algo que, quizás inconscientemente, quizás no, sabes que no tendían por qué ver a priori, de causar una impresión al espectador, más o menos definida, pero de cualquier manera buscando rellenar un déficit, un hueco, una distancia.

En algunos momentos vitales puede que sea necesaria hacerla preeminente, basarse en ella para organizar tu actividad, o dejar que sea ella la que la organice; véase, por ejemplo, la adolescencia, donde los sentimientos de pertenencia inmediata en relación con tus iguales son inevitables. Puede reportar beneficios al individuo, quien previamente planifica, y luego verifica o falsa para salir finalmente reforzado. Creo que puede ayudar a crecer el autoconcepto.

Pero, ¿y cuando este significado que cada uno tiene sobre sí mismo no es lo suficientemente ajustado, ni saludable como para andar por ahí sin miedo a la vida, sin miedo a parecer sin necesidad de forzar, sin miedo a dejarse llevar tal como uno mismo es, ni más ni menos? Esa herramienta que si bien puede servir de impulso en algunos momentos, y que generalmente es conveniente que esté presente, pues nunca dejaremos de causar impresiones en los demás, también puede tornarse razón de ser, relegando a los otros monomios de esta relación algebraica a un lugar prácticamente inexistente, rompiendo, de esta manera, no ya la posibilidad de equilibrio y armonía entre las tres, sino incluso la posibilidad de gestionarse a uno mismo para liberarse de esos temores a no dar la talla o, al menos, para identificarlos para fijarse objetivos a conseguir, para tratar de disfrutar o, al menos también, para saber que se puede. Ahora sí, pregúntenle a Felipe.


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6 comentarios :

Alejandro dijo...

Hola

Interesante aplicación inicial con el mundo de las matemáticas. Estoy seguro que a John le parecería muy interesante ,)

Estoy de acuerdo con tu argumento respecto el necesario equilibrio que tiene que haber entre las tres motivaciones, y sus correspondientes áreas de obtención: afecto, efecto e impacto. Lo importante es que las tres estén presentes y equilibradas.

Dos cuestiones que quería explicitar más.

Una, el tema es más complicado (y más si volvemos a las matemáticas) y aplicamos algo de geometría fractal, algo que para mi supone una de las grandes aportaciones a la Psicología de este autor que ya he mencionado, John McWhirter).

Así podemos hablar de la afiliación en la AFILIACIÓN, el logro conseguido en la AFILIACIÓN, y el posicionamiento implícito también en toda AFILIACIÓN. También de la afiliación en el LOGRO, el logro del LOGRO y el posicionamiento del LOGRO. La afiliación del POSICIONAMIENTO, el logro del POSICIONAMIENTO y el posicionamiento del POSICIONAMIENTO. En cada una de las áreas motivacionales están presentes las otras dos, o incluso las tres, aunque se enfatice el área principal en la que nos encontramos. Así es posible entrar en mayor nivel de detalle si es necesario. Muchas veces no lo es, pero es una manera de respetar la complejidad de la experiencia humana.

Felipe, en tu primera viñeta enfatiza inicialmente la AFILIACIÓN, frente el LOGRO y el POSICIONAMIENTO. En este sentido, prioriza la comodidad de quedarse en la cama, la seguridad, la pereza, etc... Ahí existe un sentido de logro, conseguir más de lo anterior, salirse con la suya, descansar, y el posicionamiento implícito en eso de "salirse con la suya", y cómo le puede servir para relacionarse con su madre como una persona más autónoma que toma sus decisiones.

Por suerte para él (y su desarrollo, más allá de satisfacer necesidades inmediatas propias del segundo orden de conciencia, categórico-instrumental) su madre es más lista y sugiere un escenario contextual alternativo, así como de pasada. Como todo cambio de contexto, lo que ocurre es un reencuadre de la situación: el significado se transforma.

"A mí me encantaba que no fuera un compañero a clase para poder sentarme en su sitio".

Eso implica, en la experiencia de Felipe que alguien podría sentarse en su sitio. Algo que ya puede empezar a ser amenazante para el sentido de pertenencia (y las vinculaciones asociadas) para un niño de la edad de Felipe. ¿Y quién podría sentarse? Pensar en la peor de las posibilidades es una buena motivación también, ja...

De manera que vemos cómo se reorienta motivacionalmente la situación, priorizándose ahora el POSICIONAMIENTO, en vez de la AFILIACIÓN previa. Hay un sentido de afiliación en ese POSICIONAMIENTO más relacionado con el orgullo de defender lo propio, la seguridad de hacerlo, la responsabilidad. Hay un sentido de logro relacionado con mantener un sentido de pertenencia, de límites claros y los significados ya mencionados, de no dar recursos al "enemigo", mantener el sitio, no beneficiar al que nos cae mal, mostrarnos en ese sentido más poderosos ( o lo poderoso que se puede sentir un niño, por algo así).

El conflicto se resuelve rápido, y es por el sutil reencuadre contextual de la situación. Esa madre era una gran estratega, sin duda (o Gino un genial conocedor del alma humana).

Alejandro dijo...

Esto lleva al punto dos. El posicionamiento, como todas las motivaciones puede ser negativa, y positiva. Depende. Si sólo priorizamos una motivación, será más limitador. Prefiero decir limitador que negativo. Lo segundo sólo implica un juicio (que no concreta los criterios desde el cual se emite). Al decir limitador describimos el hecho, desde lo que consigue o se obtiene o no se obtiene, no tanto haciendo un juicio de valor, llevándonos por cuestiones más afectivas de gustar-no gustar, por ejemplo.

El posicionamiento es la motivación más presente, y justo por ello, la más difícil de notar. Es la más presente porque se relaciona con la creación de significados. Por eso la intervención de la madre tiene mucho impacto (aunque de manera fractal implique también afecto, un efecto y el impacto del impacto). El posicionamiento implica un pensar relativo a algo (por ejemplo diferentes situaciones, diferentes elementos conectados, comparados, contrastados). Es más fácil generar conexiones desde ahí. En esa relación donde emergen los significados novedosos. El posicionamiento no se restringe sólo a la posición social, al por ejemplo el estatus de una persona en cierta situación social. Esa idea de estatus, no deja de ser un significado que emerge respecto a la calidad de las relaciones mantenidas entre unas personas.

Por todo esto, yo matizaría el título del post por "el doble filo de toda motivación", porque lo que dices sobre el posicionamiento es similar respecto a las otras dos motivaciones.

Lo que subyace a esto, o se presupone es una crítica a la idea de jerarquía de valores o principios, que se supone que es tan habitual en Psicología. Piensa en la pirámide de Maslow, por ejemplo.

Más bien la estructura es más cercana a una heterarquía. ¿Qué es más importante? ¿La afiliación, el logro o el posicionamiento? Es similar a ¿qué es más importante? ¿piedra, papel o tijera? La respuesta es clara: depende.

Si Felipe estuviera enfermo, con fiebre, le daría igual que alguien ocupara su sitio, no sería algo tan relevante, importante pero no tanto.

Si Felipe no quisiera caer en las trampas de su madre, y quisiera lograr salirse con la suya y dormir más, o quedarse en casa para conseguir una cita con Muriel, le daría igual que alguien se sentara en su sitio.

Pero todo depende en sí del contexto relacional del momento entre las dimensiones del trinomio, como tú las llamas, y el contexto más amplio en sí, que no es algo objetivo, sino algo construido.

Realmente, incluso más que una heterarquía funcionamos con multiarqúias, dada la complejidad de factores que pueden estar implicados. Dichos factores influirán en esas motivaciones, claro está.

Bueno, menudo rollo te acabo de soltar. Tampoco es cuestión de enredarse en cuestiones intelectuales-objetivadoras, sino de gestionarlo sobre la marcha desde nuestra experiencia subjetiva del momento, que es diferente. Eso es difícil para alguien como Felipe, desde un orden de conciencia instrumental-categórico. Más fácil si se hace más allá, y uno se puede atender a sí mismo como objeto, sin perder de vista DESDE dónde se está atendiendo, que es incluso más importante que A lo que se atiende. Sobre esto habrá más dentro de poco. Quien sabe, tal vez otro trinomio conectado... que puede que ya se haya ido mencionando y trabajando sutilmente antes ;)

Un saludo y gracias de nuevo por este post tan sugerente.

Vamos a modelar a Gino.

Un saludo

Alejandro

David Herrero dijo...

De rollo nada, Alejandro,

Tuve la sensación, al pensar y repensar sobre esto de la motivación, de que algo de sentido fractal tenía: son tres, sí, pero pueden ser nueve, y veintisiete... no quise romperme la cabeza y me quedé sólo en llamarlo trinimio jaja!

Ahora tengo la sensación de gratitud, por tus comentarios, y también la de una enorme ilusión, como cuando tienes algo nuevo entre manos, un gran juguete resplandeciente, sorprendente aunque no inesperado, quizás intuído previamente... De acuerdo en que no es cuestión de enredarse definiendo la cosa, de quedarse mirando el juguete (no sé por qué tengo en la cabeza un camión de bomberos con multitud de recovecos y distintas funciones) sino más bien de tantearlo, tocarlo, probarlo... hacerle correr y disparar agua, en este caso.

Gracias por tus comentarios, esta forma tan sugerente de comenzar un día es novedosa, y unido a agradable olor primaveral conquense que entra por mi ventana... mmm! Me voy a la calle!

PS: ¿tu Gino es mi Quino?

Alejandro dijo...

Ay... que me confundí, sí claro, es Quino, no Gino, ja... bueno, ya te lo dije en persona, pero mejor decirlo por aquí.

Nos vemos

Alejandro

David Herrero dijo...

Ok, Alejandro. Por un momento pensé que te referías a algún primo suyo italiano.

Aclarado queda ;)

Carmenchu dijo...

Hola David:

Me autoinvitado a este post.No sé que motivación me mueve,de las 3 o las 9..

Creo que es más el placer de viajar por otros continentes, de cerebros ,que tienen su encanto..

De palabras que fluyen,com estos cerebros..y aprendes de ellas, que te identificas..por motivación o por impulsos..por empatía..


A mí no me gusta guardar sitio a no ser estrictamente necesario, prefiero las sorpresas, que me permiten ser flexible, o tener otra perpesctiva de espacio, cada vez me atraen más los puntos medios, los interseciones..los mestizajes.

Gracias porque me has inspirado, un trabajillo de la carrera y el "rollo"de Alejandro también.

Te regalo una poesía que voy a impregnar de algo mío para que no sea un corta y pega.

Añadir algo que he leído, "LA MEJOR MOTIVACIÓN ES LA INSPIRACIÓN"..Así que gracias por hacerlo.

En el profundo azul del océano, busqué mi camino
Y pensando que todo en ese mundo tenía sentido, me sumergí.
¡Qué naturaleza tan bella, que paraíso sin fin!
Nadé y buceé y durante un tiempo creí ser feliz,
mas que poco duró, que cuando pensé que era invencible
el oxígeno me faltó.

Ahora estoy en medio de la nada, intentando salir
viva por fuera, muerta por dentro, pero sigo aquí.

Escucho voces allá arriba, OH! Dios, es la gente que me quiere
que está esperándome en la superficie.

Debo subir, lo sé, no puedo defraudarles.

Mi vida no ha acabado, es más, mi misión aún no ha empezado,
pero aquí abajo está todo tan oscuro
que se me hace imposible conocer mi verdad
estoy atrapada entre las algas marinas
el salitre ciega mis ojos, arruga mi piel
el mar me consume...
no creo que pueda aguantarlo mucho más.

Busca en tu interior, piensa en ti,
has nacido para algo, todos lo hacemos,
pero no siento paz en mi interior
y no obtendré respuestas
hasta que no esté en paz conmigo misma.

Y una voz, desde el interior de mi propio cuerpo, me habló:
“Abre los ojos David, y vive.
Vive para ser feliz tú, y sólo así harás feliz a los demás”.
Y como si de una fuerza sobrehumana se tratara
mi cuerpo empezó a emerger, tan rápido, tan vivo.

Aquí estoy, de nuevo en el punto de partida,
y observando el mundo en el que he nacido
y en el que he de morir, me paro y digo:
“Como el Ave Fénix, resurjo de mis cenizas,
me siento bien, voy a vivir”!!!

Un beso inspirado

Perdón: pero no tengo tiempo para corregir altas