13/7/11

De aquí a allí

Bueno, nos encontramos en mitad del periodo formal del curso de verano "Aprendizaje en desarrollo: Mejorando las transiciones del aprendizaje mediante el modelado conductual". Si tuviera lugar en invierno, o en otoño, cambiaría el uso que estamos haciendo de los espacios, sobre todo el del jardín de la Facultad de Documentación, y también el del aire acondicionado que sopla sin piedad directo al costado de los imprudentes que se sitúan dentro de su zona de alcance. El curso dura seis días, y hoy, miércoles, ha sido el tercero. El último será el próximo lunes, con lo que creo que no sería muy exacto decir que estamos en el ecuador; estoy seguro de que los dos días que hay entre el viernes y el siguiente lunes no serán un sábado y un domingo cualquiera.

A veces parece todo tan complejo, tan inabarcable, tan lejano; otras, en cambio, tan evidente, tan transparente, tan amigable, que uno acaba agotado tras apearse de la montaña rusa que supone cada una de las sesiones de nueve horas, fraccionadas en dos periodos de cinco y cuatro horas cada uno, que, a su vez, quedan divididos por un descanso que suele ser agradecido, bien porque uno se dedica durante él a otra cosa distinta de lo que ha hecho antes, o bien porque a uno le da tiempo de seguir jugando con la misma madeja de hilos en la que se ha enredado en el periodo anterior.

Cada periodo se compone de explicaciones, de ejercicios y de puestas en común que enlazan con las primeras, y vuelta a empezar. John McWhirter ha hecho referencia hasta ahora varias veces al término factalidad y, no sé si por ello, esta tarde, en uno de los grupos con que he trabajado, nos hemos asustado un poco -al menos hemos puesto cara de ello- al indagar sobre este concepto y ver que se podía encontrar prácticamente por doquier. La fractalidad se trata de una estructura que contiene en sí misma esa estructura a diferentes escalas, es decir, la estructura que se puede ver a cierto nivel de aproximación, se puede volver a ver centrándose en uno de los componentes de esa estructura, y así sucesivamente, me imagino que no infinitamente, al menos tratándose de asuntos de la mente y del comportamiento humano. Los componentes de esa estructura, en este caso, son los diferentes pasos por los que se pasa para ir de un punto a otro, es decir, que la estructura es el trayecto que une dos puntos diferentes. Uno está en un punto, sale de él, va a hacia otro, se acerca al otro y, finalmente, llega al otro. Este es el caso, por ejemplo, de alguien que va desde donde duerme hasta la silla donde se sienta dispuesto a comenzar un curso de verano.

-"¡Qué simple! Es una buena forma de empezar el curso." -Me dije cuando vi dibujado mediante rotuladores de diferentes colores el esquema de la anterior transición en uno de esos folios grandes que cuelgan en vertical de una pizarra de fondo blanco y que, cuando han sido ya firmados por el artista, pueden pasar por encima del resto, quedándose colgando por detrás de la pizarra, y dejar lugar a otro lienzo listo para ser llenado de significados. Y no me equivocaba, ello era simple porque mi forma de entenderlo también era simple. Un ejemplo donde todos nos podríamos reconocer y, además, fácilmente, puesto que acabábamos de tomar la silla dispuestos.

- Aguja e hilo en detalle, una imagen sobre este curso - 

Un efecto: un ejemplo simple; una causa: un comienzo de un curso; o viceversa, ya que el modelo explicativo que yo apliqué es tan chapucero que a veces se tiene que comenzar por el final para encontrar el principio. Y me duele decir que es chapucero porque, lo siento, lector, pero es el que usted y yo utilizamos para pulular por el mundo. Se hace algo en un lugar y, en otro, pasa algo, así, porque sí,  porque cómo va a ser si no, ¿eh? Ese dolor, que ahora no es literal, sí que lo fue cuando comencé a entender la magnitud del asunto que ese escoces, de cabello decolorado en relación a su otro yo en Internet, nos estaba contando la mañana del martes. Señores, señoras, niños y niñas, viven en una mentira, yo lo sé y se lo cuento, hagan lo que puedan o lo que estén dispuestos a partir de aquí. Mi ritmo cardíaco también se mosqueó, y con él, mi ritmo respiratorio; parece que también entendían lo que les estaban diciendo. Hice uso del respaldo de la silla a la que llegué dispuesto y comencé a admirar a este tipo de sutiles movimientos y penetrante mirada, mientras resonaba en mi mente: "¿el único efecto que causa el modelo causa-efecto es la ilusión de pleno entendimiento?; ahora que entiendo esto, entiendo, a su vez, menos..."

3 comentarios :

Carmenchu dijo...

¿ Y porque sigues en el mismo lugar físico...?¿ cambiarse te resulta complicado?.( No he visto ningún hombre con abanico ,tiene guasa la cosa...)

Me gusta verte botar caminando ,nunca te había visto así por la facultad por los pasillos para ser exacta.

Tengo muchas hipótesis sobre esos saltos. Pero tengo que falsearlas y verificarlas...a ver si lo aprendemos hoy...y si quieres te las cuento , seguro que meto la pata un montón de veces...en ellas.

Una causa : múltiples efectos ¿ y a la inversa ?

De aquí a allí... un endemoniado aire acondicionado...ante un silencio ¿ demasiado? del alumnado a la voz de un experto, que permite oír desde atrás como nunca lo había
percibido en una aula...en mis 2 años de facultad. Es distinto este silencio ,echo en falta muchas voces...

Perdona que pasé un poco de tu contenido y me quedé más en los detalles...

Anónimo dijo...

" Cuando el maestro es bueno, el alumno lo supera "

David Herrero dijo...

Gracias, Carmenchu. Gracias, anónimo.

Escribiré más sobre este curso que tanto impacto me está causando, el que ha provenido de John y la traducción de Tim, y el que espero provenga de la última sesión a cargo de ese especialista en cerrar divergéntemente los cursos, Alejandro.

Un saludo de este alumno hasta ahora nunca así impresionado y seducido.