15/2/10

Allende de lo aparente


- ¡Prevenga la corrosión de la pintura de su auto con el antioxidante RUST-OLEUM! -

El anterior bien podría ser el eslogan de uno de esos anuncios norteamericanos que se importan para poblar nuestro, ya de por sí maltrecho, espacio televisivo nocturno, eso sí, tras haber sido doblados a nuestro idioma. En ellos suelen aparecer extraños tipos que recorren millas y millas para repartir plantillas de calzado a señoras con sobrepeso, chicas monas y rubias (¿o eran monas rubias y chicas?) que aparecen al lado de señores de una cierta edad que -vaya la casualidad- se acaban de tratar su miembro viril con un aparato que produce escalofríos, con sólo mirarlo, eh; o donde unos cuantos cuerpos esculturales -del estilo del de las personas que en ese momento están viéndolos desde sus sofás- y vestidos para la ocasión hacen ejercicios físicos ayudándose de extraños artefactos que -¡ojo!- no se venden en tiendas. Qué suerte la tuya, porque si además, en el mismo momento en que estás viéndolo, te decides a llamar al número que te indican, seguramente serás obsequiado con una super... qué digo super, ¡mega-oferta!

Pero no, simple, y afortunadamente, es el subtítulo que he añadido a una curiosa imagen que, a mi parecer, tiene la capacidad de reflejar el sentido y pertinencia de esta asignatura, Desarrollo en programas de habilidades sociales, optativa, en el proceso de formación de un futuro psicopedagogo. Alguien que por muchos, o pocos, conocimientos que atesore, descubra o logre construir a lo largo de su carrera, gran parte de su intervención siempre pasará por la mediación con personas y colectivos. Esta mediación no es circunstancial, aunque no niego que pueda ser vista así por los tipos más esquivos en esto de lo social, sino que se convierte en el medio natural donde fluir, tanto nosotros como lo que hagamos para los demás.

Un spray antioxidante oxidado. Un psicopedagogo incoherente con sus habilidades sociales, quien, probablemente, no haya tenido la oportunidad de haber allendeado con y desde esta asignatura.


La última de la trilogía. De esta trilogía.

En esta segunda mitad del curso me dispongo a adentrarme en el laboratorio que tendrá lugar los martes a primera, y escueta, hora; y los miércoles a última. Un lugar donde uno no sólo es el experimentador, sino parte del propio experimento, del común y del propio; donde el descubrimiento de variables se mezcla con el de la metodología, con los McGuffins, con la emoción propia, la de tu compañera y la del grupo anterior al tuyo, con tus palpitaciones y los deseos de dirigir la atención a otro lugar, o de poder dirigirla, controlarla siquiera...

Por mi parte, en estos primeros minutos, estoy tratando de rescatar lo más pertinente acontecido en las dos obras que ya he disfrutado y que me han traído a esta tercera. Algo tendrán en común cuando este ha sido el camino. Dificultades de aprendizaje se titulaba la anterior. Recuerdo que la sistematización de la mayoría de éstas dificultades, una vez superados los criterios de exclusión, discrepancia y especificidad, hacía referencia a distintos procesos o subprocesos cognitivos que funcionaban de manera diferente (es una forma de verlo) a los de la mayoría, dentro de la cual están los compañeros de clase del sujeto objeto de investigación, y que, en definitiva, hacen que el ritmo, o la metodología, o todo lo referido al aprendizaje, sea distinto en uno que en otros.

¿Se pueden aprender habilidades sociales con 24 años? ¿y con 25? ¿y con 65? ¿y conscientemente?Me lo cuestiono por que me interesa. Al igual que las posibles dificultades para el aprendizaje de éstas. ¿No será que utilizamos (inocentemente, claro) el término “dificultad” para determinar cualquier aspecto de la realidad que no aparezca, o deje de aparecer, con respecto al mapa desde el que afrontamos dicha realidad? ¿No será que hago preguntas ventajosas cuando me interesa?

Independientemente de la cantidad de habilidades ya asimiladas y de las que aún te queden por asimilar (esto lo digo tras haber coincidido en mi grupo del otro día con personas de diferentes equilibrios entre las cantidades antes mencionadas), creo que no es conveniente la existencia de grupos de refuerzo para los llamados tímidos, como el que esto escribe. Imagínese que nos meten a nosotros -si es que hay más- en una clase y a los demás en otra. ¡Qué cruel sería el reencuentro! ¡Qué fácil nadar en una pecera estando ahí el mar! Nada de lamentos. Al agua. De cabeza. Flexionemos las rodillas para comenzar...

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Bueeno...! Presiento que lo voy a pasar estupendamente con la lectura de "mis blogs favoritos" este cuatrimestre.

Planteas cosas ¡ tan interesantes!

"Clasificación de personas en base a su timidez o grado de estraversión ( y doy fe que a veces, personalmente, ganaría más siendo tímida o estando calladita que es lo que suelen decirme). Si fuera así, grupos de personas en base al grado de expresión de su pensamiento, este mundo sería caótico, a mi parecer ( todos callados... todos hablando...)¿Dónde estaría el equilibrio?¿Tratamos de uniformarnos o de respetar nuestras preferencias y tratar de sacar mayor partido a aquello que nos hace individuales?

Por utilizar alguna de las reflexiones del curso que estoy haciendo y conociendo tu interés por él,te comento uno de los puntos de partida( sintetizando claro)"Estamos en el mundo con otras personas y ¿Cómo aprendemos a relacionarnos?¿Nos enseñan nuestros padres?¿Aprendemos nosotros?¿Desde dónde aprendemos?¿Quién y cómo se establecen las normas en la relación de pareja, amigos, compañeros, familiares, desconocidos, extraterrestres y demás entes que conforman este amplio Universo?

Hay estupendos manuales de protocolo y buenas maneras que actualmente me recuerdan a los inicios en un idioma.

-Buenos días
-Buenos días

-Parece que lloverá hoy...
- Si, es muy probable

etc, etc,

¿Eso son habilidades sociales?¿ Y si... algo falla y sí...la situación no esta predeterminada como anuncia el manual.

Bueno David, espero tus andanzas con interés generado desde tu propio interés y no olvides coger el kit de "invetigador o científico loco" necesario, sin duda, para jugar con todas las posibilidades.

Bon voyage.

Besos
Paloma

Alejandro dijo...

Hola

Por un momento pensé que la imagen del bote oxidado era para mí, ja ja...

Bueno, bueno, interesante trilogía la que mencionas. Espero que no sea como algunas terceras partes que me conozco, ja...

Bueno, de momento te veo muy bien. Nos mojaremos todos y a ver qué tal nadamos.

Un saludo

Alejandro

Carmenchu dijo...

Hola David:

Pienso que hay personas, que se tiran al agua, sin flotador,.Otras por el contrario, esperan a ver el agua de la piscina(mar), para ser los mejores nadadores.Otras prefieren estar en la orilla,aprendiendo a nadar. Pero claro, igual aprenden la forma de nadar de otros.¿no ,sé?.

Si opino, que es importante mojarse, zambullirse;bucear; aflorar a la superficie...ect.

El hecho de flexionar las rodillas es clave, a veces aparece en otros contextos como símbolo de humildad. La timidez, a veces, encierra un miedo a hacer el ridículo.Sin embargo, no hay nada más liberador, que reirse de uno mismo.

Perdona, si mis comentarios pueden parecer presentuosos, pero me veo reconocida en procesos, y me gusta opinar sobre ellos.Eso no significa nada, porque cada cual debe seguir su propio instinto, para decidir o no, si desea mojarse.

Te deseo un feliz y próspero chapuzón

1 besao