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9/1/10

El sistema educativo no se expande

En la antigua Grecia la astronomía era una de la media docena, o así, de disciplinas que se consideraban necesarias para la educación de futuros ciudadanos libres y críticos. Sin embargo, esta educación ni era obligatoria, ni la proveía el estado, ni tampoco estaba invitado a ella el género femenino.

Los actuales sistemas educativos ya han superado las tres anteriores contras, entre muchas otras, pero por contra, también, parecen haber tenido un olvido casi tan mayúsculo como los logros antes mencionados.

La palabra griega cosmos significa belleza y orden en el universo, y viene a ser, en cierto modo, opuesta a caos. Era el propio cosmos lo que estudiaban los eruditos que poblaban el lugar que fue en su época el cerebro y la gloria de la mayor ciudad del planeta, el primer auténtico instituto de investigación en la historia del mundo, el lugar donde la ciencia alcanzó su edad adulta, donde los hombres reunieron por primera vez de modo serio y sistemático el conocimiento acumulado del mundo, la Biblioteca de Alejandría, fundada, se cree, por un griego. Parece, pues, que concebir la educación como el desarrollo personal hacia el dominio del cosmos no es del todo desacertada.

Así pues, es fácil suponer que se ha olvidado tal palabra si atendemos, sobre todo, al hecho de que la astronomía no se enseña hoy en día en la educación pública obligatoria. Salvo contadas y destacables excepciones, un alumno puede superar todos sus años de educación obligatoria sin enfrentarse a los más grandes hallazgos y descubrimientos que nos dicen dónde estamos en el universo, cómo llegamos aquí, dónde iremos probablemente y, puede que en última instancia, qué somos.

¿Por qué privar a los futuros ciudadanos de la oportunidad de experimentar y revivir por si mismos los grandes avances que otros en el pasado lograron en pos del aumento del conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos? Me refiero, por ejemplo, a ideas como la redondez de la Tierra, que durante la mayor parte de nuestra historia como humanos no existió en nuestras mentes. Poder llegar, desde el propio pupitre y mediante la razón, donde infinidad de generaciones predecesores no pudieron, es un privilegio para el alumno, un privilegio de nuestro tiempo que no se debería desaprovechar.

Y se desaprovecha. Si no, atendamos a la formación que como maestros hemos recibido para razonar la propia redondez de la Tierra con nuestros alumnos: ¿Algo sobre el asunto del barco que se aleja y lo último que se ve de él es el mástil? ¿Algo sobre los eclipses lunares? (cuando el Sol está detrás de nosotros y nuestra sombra se proyecta sobre la superficie de la Luna) ¿Algo sobre la circunnavegación de la expedición de Magallanes? ¿Algo sobre el péndulo de Foucault? “Los astronautas ya han tomado fotos de la Tierra desde el espacio, ahí se puede ver que es redonda” -puede que dijera algún astuto maestro sonrojado al leer las anteriores preguntas.

Sonrrojada también parece en la siguiente escena la madre de Alvy Singer, el alter ego de uno de mis escritores favoritos que también hace películas, Woody Allen, cuando su joven hijo decidió dejar de hacer sus deberes. (in english)


14/11/09

Y el agua nos rodea tentadora

Esa fue la frase que evocó mi memoria mientras que, con cara de sorpresa, comprendía poco a poco lo que había ocurrido; lo que estaban explicando esos científicos de la NASA que yo veía a través de mi televisor. La ciencia, es decir, los resultados obtenidos a partir del análisis de las imágenes y de los datos proporcionados, hace casi un mes, por la sonda LCROSS tras su impacto en la superficie lunar, cerca del polo sur, había confirmado la existencia de agua en nuestro único satélite natural.



Por otra parte, no me parece que sea de recibo utilizar un logro de tal magnitud para atacar a la prensa. Sería dignificar en exceso a ésta última. A los que nos dicen qué, cómo y cuándo suceden las cosas (el "por qué" últimamente ya parece que hasta sobra, no interesa), pero es que me resulta imposible no asombrarme, negativamente, claro está, cuando asistes al visionado de uno de esos programas que llaman "telediarios", vía fundamental de información de la mayoría de la población, y te encuentras con que la fusión entre dos aerolíneas, lo que le dice un engañabobos a otro o el último disco de la "estrella" de moda pasan por delante de lo verdaderamente importante y relevante. Los progresos del ser humano en el conocimiento del cosmos, en el conocimiento de sí mismo y de su lugar en aquél. Afortunadamente esto, que parece una broma de mal gusto, no ha pasado desapercibido, aunque, repito, el motivo de este post es otro.

En realidad la motivación fue la agradable sensación que me produjo, en medio de aquella situación de desconcierto mientras atendía atónito a lo que decían los científicos de la NASA, poder conectar lo experimentado mientras viajaba en la nave de la imaginación por el COSMOS creado o, mejor dicho, servido por Carl Sagan con lo que aquéllos científicos decían. "Somos una forma que el cosmos tiene de conocerse a sí mismo" creí escuchar como fondo de su discurso.

Este suceso me parece, simplemente, la confirmación a pequeña escala de que la anterior frase es una de las que más sentido puede dar a la vida, por que, aunque hayamos descubierto agua en la Luna, aunque esto nos pueda parecer lo más asombroso y fascinante, aunque pensemos en cómo gestionar ese recurso natural, en futuras bases lunares, incluso en posibles colonias de humanos allí... como dice Carl Sagan, no hemos hecho, ni estamos haciendo, sino acabar de mojarnos los tobillos en la orilla del océano cósmico. El agua parece invitarnos a seguir.

12/3/09

Ese pequeño punto azul pálido

Éste es, en su traducción al castellano, el título que le dió Carl Sagan a la imagen que capturó el 14 de febrero de 1990 la nave espacial Voyager 1 mientras salía del Sistema Solar, y tras haber visitado Saturno, a 6000 millones de kilómetros de su origen, la Tierra.

- Vista subjetiva de la nave Voyager 1 mientras echa el último vistazo a su casa, desde 6000 millones de kilómetros -

La imagen anterior inspiró al propio responsable de su título, al mismo que ha inspirado a infinidad de conciencias con su labor divulgativa, a realizar uno de los momentos más mágicos y llenos de emoción dentro de su, ya de por si asombrosa, serie televisiva Cosmos: Un Viaje Personal, he aquí el vídeo:


- Te echamos de menos, maestro -

13/4/08

Reflexión final del bloque II de Psicología de la personalidad

El análisis biográfico que voy a exponer a continuación, y que está realizado desde la nueva perspectiva que me ha aportado la segunda parte de esta asignatura, se centrará sobre el astrónomo, profesor de Astronomía y Ciencias Espaciales de la Universidad de Cornell (situada en Ithaca, Nueva York) y director del Laboratorio para Estudios Planetarios de la misma universidad, Carl Sagan, quien falleció en 1996. Si bien puede parecer que lo antes mencionado sobre él ya sería motivo suficiente para que un estudiante como yo, tan alejado de su disciplina, le eligiera como personaje para un trabajo de este tipo, tengo que aclarar que el verdadero motivo de dicha decisión es su obra, en concreto su obra magna, “Cosmos: Un Viaje Personal”, una serie-documental que tiene por objetivo la divulgación científica, y por contenido una serie de ideas sobre la historia de la astronomía, el origen de la vida, nuestro lugar en el universo y sobre lo que somos, que son el reflejo de una mente prodigiosa, y que sirven de guía al espectador para adentrarse en el mundo del conocimiento científico, y en algunos casos, como el del que aquí escribe, hasta emocionarse con él.

- Inspirador de miles de millones de conciencias -

Comenzaré mi análisis de su personalidad comentando una curiosa, y premonitoria, anécdota que le ocurrió a Carl cuando vivía con sus padres en Brooklyn con 8 años. En invierno desde su cuarto se podían ver a veces las estrellas. Las miraba y las veías lejanas y parpadeante, mientras se preguntaba qué serían. Se encargó de preguntárselo a los adultos, pero no le respondieron más que lo que ya sabía que eran, luces en el cielo. Así pues, siguió con la intriga mientras esperaba una respuesta más profunda. En cuanto tuvo la edad, se hizo una tarjeta de lector de la biblioteca de su barrio y pidió inmediatamente a la bibliotecaria algo sobre las estrellas. Ella volvió con un libro de fotografías con los retratos de hombres y mujeres cuyos nombres eran Clark Gable y Greta Garbo. Tras esta confusión le trajo otro libro: el libro que él quería, donde encontró la respuesta a sus dudas sobre qué son las estrellas.

A partir de esta divertida anécdota que le ocurrió de niño ya se pueden entrever las características de algunos de los componentes relacionados con la motivación de su constructo personalidad. Su corta edad podría contrastar con el tamaño del deseo que poseía de alcanzar su meta, saber qué eran esas luces en el cielo, una meta que no era ni de tipo fisiológico, ni de seguridad, ni siquiera social, simplemente era la expresión de algo tan propio de los humanos, el deseo de conocer nuestro medio, sólo que su objeto de deseo se encontraba a una gran distancia. También he decir que la naturaleza de su motivación era totalmente intrínseca, surgía de él, y fue la que le condujo en su exploración del mundo en estos años.

Siguiendo cronológicamente, el siguiente momento de su vida donde me voy a detener fue uno que sucedió unos años más tarde que el anterior, y que narra en una de sus múltiples obras escritas, “Un Punto Azul Pálido”, por lo que se puede deducir que él mismo fue consciente de la importancia que este suceso tuvo en su momento para la construcción de su autoconcepto. Si con el suceso anterior había descubierto ya que no todo el mundo tenía muy claro el concepto de “estrella”, ahora descubriría que no todo el mundo comprende las motivaciones ajenas. En aquel momento no había palabra para lo que Carl quería ser: quería viajar e investigar la vida en otros planetas, quería estudiar las estrellas, quería diseñar naves espaciales… pero era sensato y comprendió que quizás él ya habría muerto para cuando los humanos pisáramos otro planeta, así que decidió que estudiaría las estrellas. Y motivo de ello fueron los desaires que recibió de su abuelo, quien le preguntó que a qué le gustaría dedicarse cuando fuera mayor. Carl muy orgulloso le contestó: "quiero estudiar astronomía". El abuelo volvió a preguntarle: "Eso está muy bien. ¿Y qué piensas hacer para ganarte la vida?"

Actitudes como la anterior no significaron un freno para la consecución de se meta, para la cual, sus padres y sus maestros no escatimaron en refuerzos, pero sí pudieron servir para que Carl, en algún momento, se reflejase a sí mismo simbólicamente para ser una parte activa su propio desarrollo. Según la Tª del aprendizaje social la conducta tiene un componente direccional que le lleva a la obtención de metas y que se infiere a partir de la valoración que el individuo hace del refuerzo. Esto se aprecia perfectamente en este suceso, y en las posteriores valoraciones que hace mi personaje hacia el papel de sus padres y maestros en su infancia, quienes, como ya he dicho, le estimularon todo lo que pudieron, y quizás consecuencia de ello sean los dos rasgos (del modelo de los Cinco Grandes) que destacan de manera sobresaliente en su personalidad durante el resto de su vida. Estos rasgos son el Tesón y la Apertura mental, que tuvieron su sustrato en experiencias como las que he contado, y que se desarrollaron de manera extraordinaria posteriormente, y convirtieron a Carl Sagan en un buscador incansable, situado en el escepticismo, cuya motivación era un deseo apasionado de comprender el mundo.

- El Dr. Sagan sosteniendo la placa que viaja a bordo de la nave espacial Pioneer 10 con destino a Aldebarán, un "mensaje en una botella" interestelar esperando ser leído -

“La única verdad sagrada es que no hay ninguna verdad sagrada”. Afirmaciones como ésta, y todo el entramado de reflexiones que lleva detrás, son muestra de los dos anteriores rasgos, que le convirtieron en una persona que durante toda su vida defendió que la ciencia debía probar y preguntar sin límites, incluso aquellas ideas defendidas por las religiones. En relación con esto mismo, es muy interesante la justificación que da para la no necesidad de un dios en explicaciones relacionadas con nuestro origen: “considerando que la idea del Big Bang es correcta, ¿qué sucedió antes?”. Se pregunta. “Si dios creo el universo de la nada, y no hay respuesta sobre quién es dios, por qué no saltarnos un paso y decir que no hay respuesta para el origen del universo”; considera que históricamente hemos respondido a esa pregunta desde el misticismo de la religión.

Por ideas como ésta considero que la personalidad de Carl Sagan podría servir como la misma definición del rasgo de Apertura Mental, consistente éste en la búsqueda de nuevas experiencias, así como la atracción por lo desconocido y su exploración. También es interesante verlo reflejado en la siguiente afirmación que aparece en su libro “La diversidad de la experiencia científica: una visión personal de la búsqueda de Dios” y que trata de analizar la diferencia entre ciencia y fe de esta forma: “Creo que si alguna vez alcanzamos un punto en que creemos que comprendemos a fondo quiénes somos y de dónde venimos, nos estaremos equivocando”. La búsqueda de esta comprensión debe ser un intento continuo, según él, de aceptar el universo tal y como es realmente, no de imponerle nuestras predisposiciones emocionales. Se trata de de asumir lo que nuestra exploración de él nos descubre.

También fue un hombre crítico con la indiferencia ante la política, por ejemplo cuando explica la destrucción de la Biblioteca de Alejandría en el primer capítulo de la serie Cosmos, llega a la siguiente conclusión: “se cuestionó la permanencia de las estrellas, pero no la justicia de la esclavitud” y la hace en referencia a los ilustres estudiosos o científicos de la época que no desafiaron ningún supuesto político, económico o religioso. Esto es indicativo de que el rasgo Tesón era otro que también tenía muy desarrollado en su personalidad. En definitiva creo que los dos rasgos mencionados anteriormente fueron los que guiaron su deseo de completar sus proyectos personales, factor crucial éste para el desarrollo emocional. Para finalizar tengo que decir que no podría acabar una exposición sobre Carl Sagan sin antes no hacer referencia a una de sus frases, quizás las más famosa y la que más conocimiento y sabiduría engloba, y que es el reflejo de su gran desarrollo personal: “Somos una forma que tienen el cosmos para conocerse a sí mismo”. Desde esta asignatura uno de los objetivos que se plantean es el conocernos a nosotros mismo, a los humanos, a través de la personalidad. Quizás, a diferencia de cómo planteaba al principio, él y yo, no estemos tan separados por nuestras disciplinas de estudio, y sí unidos por un proyecto personal en el que la meta es la búsqueda en sí misma.