Mostrando entradas con la etiqueta Mariano Fdez. Enguita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mariano Fdez. Enguita. Mostrar todas las entradas

14/3/09

Diario de aprendizaje de Pedagogía laboral. Capítulo 6

TIC’s – deslocalización – cambio de mentalidad.

Esta sesión quedaría encuadrada, junto con la anterior, dentro de la primera parte del mes de marzo, pues lo que expongo a continuación es la síntesis de las puestas en común en clase del texto de Fernández Enguita, contrastado y reforzado con las ideas que ello me sugirió.

Se habló de los nuevos activos generadores de riqueza en el ámbito económico, la información y el conocimiento. Y son nuevos, no por que antes de ello no existiese la globalización cultural, sino porque la entrada de las TIC’s hace que los flujos financieros y el capital no paren de moverse alrededor del globo terráqueo (aunque no pasen por todos los lugares) lo que conlleva una interdependencia económica. Así, dentro de este panorama de deslocalización el tener información y la capacidad de general conocimiento a partir de ésta se tornarán fundamentales para asegurar el éxito. De ahí que se les considere nuevos activos generadores de riqueza, en detrimento de la fuerza física de trabajo de los obreros, siendo éstos últimos ahora, en cierto modo, más prescindibles e intercambiables.

El esquema de interrelaciones entre conceptos que presento en el anterior párrafo, he de reconocer que me cuesta concebirlo a nivel general, abstracto. Supongo que uno de los objetivos de aprendizaje que me acaban de surgir entonces será éste, pasar de verlo como algo concreto y no entendible sin un ejemplo, a algo más abstracto y subyacente a la realidad.

Una de las conclusiones que se extrajeron fue que ahora la necesidad empresarial estaría en encontrar mano de obra barata y poco cualificada. Aquí me parece necesario señalar algunos conocidos ejemplos (aunque no difundidos por los medios de comunicación más habituales) de grandes multinacionales que clavan sus garras en países subdesarrollados y, a pesar de que vendan la idea de que ayudan a generar riqueza en el país en cuestión, lo que realmente hacen es aprovecharse de una situación, de la mano de obra más barata, que ¡vaya casualidad! es la gente más necesitada, y todo ello mirando fijamente sus objetivos económicos, sin ni siquiera percatarse de que quizás existan otros más interesantes si hablamos a nivel del bien de la humanidad, en su conjunto.

A un nivel menos desolador la misma situación se producirá en los países autodenominados desarrollados, como el nuestro, lugares donde venimos funcionando con una mentalidad industrial donde la formación de trabajadores en funciones muy específicas era lo normal, pero que ahora ya ha dejado de ser, en cierto modo, adaptativo. Ha dejado de ser la vía más fiable para acceder al mercado laboral. Surge pues otra serie de necesidades formativas (¿serán las competencias la respuesta a ello?) que vayan en la dirección de la polivalencia, la capacidad de gestión de la información y la capacidad de aprender durante toda la vida. De aquí, en mi opinión, se deberían extraer las derivaciones de la nueva situación del mercado laboral sobre la educación, y no tanto de las ofertas de puestos de trabajo, pues me atrevería a decir que, desde una perspectiva neoliberal, quizás se considerara una educación de calidad, si por ejemplo ésta formaba albañiles durante la burbuja inmobiliaria española que el propio neoliberalismo creo mediante su famosa ley de liberalización del suelo. Así todo encajaría.

Concluiré esta sesión haciendo referencia al trabajo que vamos a tener que realizar en grupo durante la asignatura. Se trata de las historias de vida, una metodología cualitativa que, creo, vamos a utilizar para, a partir del panorama que hemos dibujado en nuestro conocimiento sobre la realidad (pasado y presente) del mercado laboral, poder leer las realidades individuales y, a su vez con éstas mismas, el propio panorama laboral. Quizás sea un espacio que propicie la consecución del objetivo que me había planteado anteriormente, asimilar el esquema de los nuevos activos generadores de riqueza y la repercusión que traen consigo para el resto del panorama laboral.

8/3/09

Diario de aprendizaje de Pedagogía laboral. Capítulo 5

Texto de Fernández Enguita – el sentido común – cualificación del empleo – flexibilidad y precariedad – la información como activo económico.

El siguiente eslabón de la cadena de aprendizaje de esta asignatura lo encontramos en el siguiente texto, escrito por Mariano Fernández Enguita, “Educación, formación y empleo”. Para que lo trabajásemos en grupo la profesora lo acompañó de una serie de interrogantes entorno a los cuales elaborar el conocimiento a partir del propio texto. Así pues, quedó definida la forma en que íbamos a trabajar durante la primera semana de marzo.

La primera cuestión, de las que menciono anteriormente, está referida al cambio tecnológico, o mejor dicho, al aumento de la presencia de la tecnología en todas las actividades humanas y sus efectos, en concreto, sobre la cualificación del trabajo, siendo esta característica la serie de competencias necesarias para el desempeño de un puesto de trabajo. Una “interpretación de sentido común” nos diría que dado que los trabajadores tienen una educación creciente, y los títulos académicos ganan importancia en la selección del personal, quedaría así demostrado que los empleos requerirán también una cualificación creciente, lo que significaría, entre otras cosas, otorgar al sistema educativo la responsabilidad directa del desempleo. El autor rebate este “argumento” de una forma muy inteligente al cuestionar, en primer lugar, si es que los puestos de trabajo se tornan realmente más complejos (algo que se parece asumir, en general, sin necesidad de mayor demostración). Una vez demostrada tal hipótesis se podría pasar a cuestionarse el papel de la escuela en la preparación de los trabajadores para su desempeño, y no al revés. Y aquí es donde influye el aumento de la presencia tecnológica, pues como debatimos en el grupo, y posteriormente nos confirmó la profesora, este fenómeno trae consigo el ocultamiento de gran parte de los procesos que subyacen a un puesto de trabajo, es decir, ahorra información al trabajador reduciéndose, por ende, la necesidad de formación de éste. En definitiva, estamos asistiendo a la descualificación de los puestos de trabajo, aunque a priori nos parezca ver lo contrario.

La segunda cuestión del guión proporcionado por la profesora se refiere a la consecuencia directa de la primera. Una problemática, al parecer, imprevista. Para explicarla he de remitirme al anterior texto, el de Félix Angulo, donde analizaba el proceso de desmantelamiento del estado de bienestar, que se traducía en el panorama educativo en un cambio, el que va del denominado ciclo cuantitativo (expansión de la escolaridad obligatoria) al cualitativo (mayor consideración hacia la calidad de la educación en función de la necesidades del mercado laboral). El problema imprevisto es el resultado de sumar a lo analizado en la primera cuestión las consecuencias de la extensión de la escolaridad obligatoria, esto es, una gran cantidad de personas que, dada la situación, desempeñarán puestos de trabajo de una cualificación que no se corresponde con su formación, siendo la primera menor que la segunda. De esta manera vuelve a hacer acto de presencia una de las ideas del texto de Félix Angulo, la relación entre las demandas del mercado laboral y lo ofertado en cuanto a formación. En el grupo surgió el debate sobre si esta relación debía ser directa y estrecha, o no, creando, en definitiva, más dudas e interrogantes abiertos y sin resolver, (si es que acaso existe “una solución”) y que trataremos cerrarlos próximamente.

La tercera pregunta del guión proporcionado por la profesora se refiera a la información que, según el autor del texto, viene a ser la base de los puestos de trabajo en la actualidad, y de la cualificación de los mismos. En el grupo surgió la idea del cambio que se ha producido en cuanto a los activos de las empresas, pues si antes era la fuerza de los trabajadores, ahora lo es la información. Esto permite un cambio, en busca de una mayor flexibilidad, en la organización de las empresas, produciéndose el fenómeno llamado empresas en red, donde una gran corporación, que es el núcleo de todo y donde el personal interno y estable es el mínimo posible (cuyas funciones serían la gestión de la información), se nutre por medio de contratos con otras empresas más pequeñas de la mano de obra de los trabajadores. Por un lado se produce un enorme aumento de la flexibilidad, pues la empresa madre (el núcleo) en vez de contratar directamente a los trabajadores, lo hace, o mejor dicho se beneficia de su esfuerzo, indirectamente por medio de otras empresas, lo que supone un aumento de la capacidad de decisión y autonomía de la propia empresa madre al no estar atada más que a las funciones básicas que desempeñarían un mínimo de empleados con un alto nivel de formación, y en el caso de que la información manejada llevara a la conclusión de que ya no interesa cierto producto, bastaría con romper un contrato con otra empresa, en vez de uno por cada trabajador del que se está beneficiando, que, en definitiva, es lo que hará esa segunda empresa más pequeña. De esta manera llegamos a la otra cara de la moneda, que si por un lado decíamos que era la flexibilidad mercantil, por el otro será la precariedad laboral, la poca estabilidad y/o duración del puesto de trabajo.

Llegados a este punto creo que la pregunta más pertinente sería qué puede (o qué debe) hacer la educación ante este nuevo panorama de precariedad en auge. Adoptando la perspectiva neoconservadora analizada en el anterior texto la respuesta estaría clara. La educación deberá ser concebida como un instrumento de inserción laboral, como un sistema de clasificación y jerarquización, donde la calidad será medida en función del ajuste de la formación proporcionada con la demanda proveniente mercado de trabajo.

5/10/07

Diario de aprendizaje de Fracaso escolar. Capítulo 4

  • Sesión 5ª - 10 de octubre

Para esta sesión debíamos haber trabajado previamente sobre los documentos que tratan sobre la cultura gitana, que nos entregó la profesora dos sesiones atrás. Uno de ellos es una foto en la que aparece una abuela sosteniendo a su nieto, lo hace con una mano, mientras el niño permanece en perfecto equilibrio de pie. Se titula “Chamorrillo y Chacha”. El otro documento es un texto de una revista escrito por Mariano Fernández Enguita. Ambos textos reflejan la cultura gitana, pero cada uno lo hace desde una óptica. El trabajo consistía en ponerlos en contraste y ver el por que esa diferencia de interpretación.

De la foto se desprenden varios rasgos propios de la cultura gitana como por ejemplo los lazos afectivos que les unen, sobre todo entre familiares, la confianza que tienen depositada entre ellos, la complicidad, seguridad, el orgullo de la raza, la importancia de la sangre, es decir la vinculación entre los miembros de un clan. Estos son rasgos propios y positivos de los gitanos que son representados de igual forma a través de la foto. Rasgos que no son valorados por el resto de la sociedad, es decir, la cultura dominante, la paya. Normalmente en los prejuicios que tenemos de los gitanos no abundan estas características, hacemos una representación negativa. Una buena pregunta que surge de aquí es ¿Por qué no valoramos los aspectos positivos de esa cultura?

En el siguiente documento “Es usted gitano y va a la escuela” el autor pretende que el lector se ponga en la piel de un gitano y que sienta por lo que tiene que pasar uno de ellos durante su proceso de escolarización. Este proceso se lleva a cabo en un sistema escolar creado, evidentemente, por la cultura dominante, la paya. Si bien este sistema suele aceptar las diferencias de otras culturas como en el caso de los inmigrantes, no suele hacer lo mismo en el caso de los gitanos. De este modo un gitano escolarizado, desde mi punto de vista, tiene dos opciones. Una es que se adapte por completo a una cultura que no es la suya, que es la del sistema escolar, y otra que no se adapte y se produzca un prematuro abandono de los estudios o el fracaso escolar.

En ambos casos la experiencia puede ser negativa para los alumnos gitanos, en el primer caso por que deben de adaptarse al sistema educativo, y no este a ellos, y en el segundo caso, al no desprenderse de sus hábitos culturales la escuela reconoce sus diferencias como deficiencias, y se acaba produciendo el fracaso escolar.

Esta experiencia escolar negativa, creo que viene originada por la no adaptación o aceptación del sistema educativo hacia esta cultura.

Durante el debate en clase surgió una idea relacionada con esto que creo que es muy interesante, y es que hay diferencias que llevan a las personas a estar en desigualdad, es decir diferencias que se conciben como déficits, lo cual es una injusticia, y mas aún tratándose de una cultura tan antigua como la cultura gitana.

Existen contextos que no son justos por que en ellos determinadas diferencias se convierten en deficiencias. La educación no debe ser uno de esos contextos, para ello deber de dar igualdad de oportunidades a todos lo alumnos.

Otra frase interesante que también surgió en el debate fue “todos somos iguales, todos somos diferentes”. Yo la entiendo como que todos los individuos a pesar de sus particularidades deben de tener las mismas oportunidades, sobre todo en educación.

En el debate se acabó hablando de las “famosas” niñas del velo. Unas niñas musulmanas que iban con el velo a clase, supongo que por su religión, pero el colegio no permitía eso. De aquí la profesora nos lanzó otra cuestión compuesta de tres preguntas:

  • ¿Qué diferencias hay que obviar?
  • ¿Qué diferencias hay que tratar?
  • ¿Qué diferencias hay que erradicar?

La respuesta nos la da la sabiduría. Esta manera de terminar el debate me pareció muy buena ya que acabamos relacionando el primer texto extraído del diario El País sobre los tres tipos de saberes, con estos dos últimos sobre las distintas concepciones y tratamientos de la diferencia.

3/10/07

Diario de aprendizaje de Fracaso escolar. Capítulo 3

  • Sesiones 3ª y 4ª - 1 y 3 de octubre

El martes 2 es el primer día que asisto a clase y puedo empezar a conocer a la profesora a los compañeros, que en su mayoría son compañeras.

La profesora explica como va a ser el funcionamiento de las clases y la metodología que va a utilizar, también como debemos de trabajar el principal objeto de evaluación, la carpeta de aprendizaje.

Además, nos presenta los primeros documentos a tratar de la asignatura. El primero es para trabajar en grupos de 4 personas, y es un artículo del diario El País escrito por Emilio Lamo de Espinosa, “Información, Ciencia y Sabiduría”. Los otros dos documentos son para trabajarlos individualmente y luego exponer las ideas en clase. Se trata de un documento gráfico, una foto titulada “Chacha y Chaborrilo” y un texto de una revista escrito por Mariano Fdez. Enguita, “Es usted gitano y va a la escuela”. El trabajo entre estos dos últimos consiste en analizarlos por separado y luego poner en contraste la forma que cada uno tiene de retratar el mismo hecho.

En la sesión siguiente nos reunimos los componentes del grupo para trabajar con el primer texto. Nos resultó fácil concordar lo que habíamos sacado cada uno del texto ya que era bastante parecido lo de los cuatro. El texto me resultó muy agradable de leer, probablemente por que se trataba de un artículo de un periódico. Me llamó la atención la claridad con la que exponía argumentos el autor para tratarse de un tema, a priori tan denso, como son los tipos de saberes que maneja el ser humano. Después de leer el su exposición y sus argumentos estoy de acuerdo en que manejamos tres tipos de saberes, y que el mas accesible, la información, abunda en cantidades mucho mayores que los otros dos, la ciencia y la sabiduría, sobre todo mas que este último.

Las reflexiones que tuvimos me llevaron a plantearme algunas cuestiones como: ¿la sabiduría es la culminación del proceso de aprendizaje o es necesaria también para adquirir información y elaborar conocimiento? Creo que es una mezcla de ambas. Es imposible poseer sabiduría si previamente no has adquirido información y la has tratado para elaborar un conocimiento. Y a su vez es necesaria una sabiduría, que está integrada por dilemas morales, para seleccionar esa información y luego elaborar argumentos y afirmaciones.

Otra cuestión que me surgió es si la información es en todos los casos la información es igual de buena y de válida. Aquí creo, que es donde entra la sabiduría, encarnada por los valores y criterios morales de la persona. Es decir, el que una información pueda resultarte mas útil o mas beneficiosa, está influenciado por tus moral. Esto en un psicopedagogo creo que es crucial, ya que es muy importante tener datos y formación científica, pero lo es aún más el saber que debes hacer en cada situación. Por lo tanto considero que el saber más necesario en esta profesión es la sabiduría.

Creo que estas reflexiones son importantes, ya que estamos en los comienzos de la asignatura, y el tratar este tema tan general para nuestra futura actividad como psicopedagogos nos ayuda a situarnos mejor en el contexto ahora que estamos empezando, y a conocer los rasgos mas significativos de esa profesión.